BIENVENIDO

Descripción

El hombre de Dios Dr. David Owuor, es EL PROFETA de los últimos tiempos del Señor. Profeta Dr. Owuor predica el mensaje eterno del Arrepentimiento y la Santidad en la preparación para el arrebatamiento de la iglesia, ordenado por nuestro Señor Jesucristo.(Lucas 24:46-47) El Señor lo está enviando a todas las naciones para preparar el camino del Señor a la iglesia de Cristo (la novia de Cristo) en Arrepentimiento, Santidad y Justicia, lista para el rapto glorioso, y para profetizar los señales del fin del mundo tal como terremotos, guerras, hambrunas, inundaciones y aflicciones (Mateo 24:3-7).

En la mayoría de las reuniones de avivamiento históricos y poderosos y conferencias por todo el mundo; ojos de los ciegos se han abierto, ojos creados, ciegos ven, los oídos sordos se han abierto, paralíticos han caminado, las personas han sido bautizados por el Espíritu Santo, la GLORIA SHEKINAH DE DIOS ha descendido en las reuniones y millones de personas se han entregado al Señor. Este es el avivamientos de los últimos tiempos y este último derramamiento del Espíritu Santo profetizado en la Biblia. Tal como en la Santa Biblia es profetizado.

Mal 4:4-6;Hch 3:17-26; Deu 18:15-19

El Dr. Owuor es la persona que Dios esta usando para advertir al mundo de la pronta venida de Señor, el profeta fue quien advirtio del juicio que venia a Asia cuando sucedio el Tsunamis en 2004, igualmente 2005 cuando advirtio a los Estados Unidos que se apartaran del pecado sexual, porque veia un juicio de Dios con inundación, cuando sucedio el Terremoto y tsunamis de Chile, el ya había advertido a esa nación que se arrepintieran porque venia juicio a esta nación de Chile, el Terremoto de Haiti, Terremoto y tsunamis de Japon, inundaciones en México recientemente, desastres y angustias en aviación, volcán de Islandia.

Las palabras pronunciadas por los verdaderos profetas en la Biblia siempre se cumplieron. El Señor también ha trabajado a través de él para sanar todo tipo de enfermedades bajo el sol, que incluyen la lepra y los VIH / SIDA. para ver mas aqui esta el

sábado, 31 de octubre de 2009

CAPITULO 12 SU LLAVE PARA ENTRAR AL REINO

Respuestas a Nuestros Amigos Testigos de Jehová

Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. 1 Juan 5:11-12
Capítulo 12
Su Llave Para Entrar al Reino

¿Cómo puede entrar usted en el paraíso donde reina Dios? ¿Será su respuesta una repetición de lo que enseñan muchas religiones hechas por hombres? Al principio del primer capítulo le hice una pregunta similar. ¿Ha cambiado su respuesta lo que ha leído aquí, o aún confía mayormente en lo que usted hace?

Dios dio reglas en la ley del Antiguo Testamento para mostrar a las personas cómo debían vivir, pero no vivieron de esa manera. Cuando la gente pecó, Dios ordenó que sacrificaran animales, como sombra o anticipación de lo que Cristo haría. Después Dios envió a Jesucristo como el sacrificio final. El pagó el castigo total por todos nuestros pecados. El Nuevo Testamento dice que las leyes divinas no nos muestran cuán buenos somos, sino qué hemos hecho mal. Nos muestran nuestra pecaminosidad, pero no dan el poder para vivir como Dios desea. Al demostrarnos que no podemos salvarnos solos, las leyes nos dirigen a Cristo, quien sí salva.

Las Obras Buenas no Salvan. ¡El Salvador lo Hace!

Dios dice:

"Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:20-23). 1 Juan 5:11-12

Un joven testigo de Jehová me preguntó: "¿Quiere usted decir que todas las cosas que he hecho no valen nada para obtener mi salvación?" En vez de darle una respuesta personal, cité otra epístola del Nuevo Testamento:

"No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo" (Gálatas 2:21).

¿Dejará usted de lado la gracia de Dios -que le ofrece salvación en Cristo- para tratar de salvarse usted mismo por medio de la ley de Dios o las reglas de la Sociedad Watchtower? Si es así, ¿cómo puede estar seguro de haber hecho lo suficiente para obtener la salvación?

Quizá usted se da cuenta de que sus obras no siempre han sido buenas, y confía en que sea posible combinar sus obras con la gracia de Dios. Jehová dice:

"Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra" (Romanos 11:6).

Si, a pesar de que no merecemos la salvación, esta nos es dada por la gracia de Dios, entonces no se obtiene mediante obras. Si cree que sus obras cuentan al menos en parte para su salvación, no está confiando en que Cristo puede salvarle. Más bien, actúa como la persona que está a punto de ahogarse, y que no permite que la salven porque lucha desesperadamente tratando de salvarse por sí misma.

Dios quiere salvarle por Su gracia, por medio de Su Hijo. No existe otra salvación. Esto es tan importante que le ruego que estudie cuidadosamente los siguientes pasajes: Hechos 4:12; 13:37-39; Romanos 3:20-28; 4:16; 5:20-21; Gálatas 3:1-19; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5-7.

¿Una Segunda Oportunidad?

Algunos tienen la esperanza de que, después de la resurrección, habrá una segunda oportunidad. Usan Apocalipsis 20 como referencia, donde se habla del juicio ante el gran trono blanco. Allí las personas son juzgadas por sus obras. Pero, no tome uno de estos versículos fuera del contexto. El capítulo continúa hasta llegar al clímax:

"... y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego" (Apocalipsis 20:13-15).

No se halló a ninguno con obras suficientemente buenas como para merecer la vida. Sólo se salvaron aquellos cuyos nombres estaban en el libro de la vida. Esto es juicio. No hay segunda oportunidad. Su nombre es escrito en el Libro de la Vida del Cordero cuando acepta a Cristo en su vida, o no está en él.

Por qué no Podemos Ganar Nuestra Salvación: Es un Regalo de Dios
  • "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).
  • "Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:11-12). Un regalo no puede ganarse. Uno sólo decide recibirlo. Usted puede decidir que recibirá el regalo de Dios ahora mismo.
Recibimos el Regalo Divino de la Salvación por Medio de la fe en Jesucristo
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:12-13).

Para entrar al reino de Dios, ¡debemos nacer de nuevo por medio de la fe en Cristo como nuestro Salvador!

La Vida Purificada es Resultado de la Salvación, no es la Causa
  • Dios declaró que nuestra salvación no es recompensa por nuestras obras, sino un regalo que El nos da cuando confiamos en Cristo como Salvador. De inmediato El agregó:
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Efesios 2:10).

Dios obra en aquellos que han sido salvados por gracia para que puedan realizar buenas obras.

  • "Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14).
  • "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).
¡Actúe!

Si uno persiste en seguir doctrinas que no pueden salvar, y en rechazar algunas de las enseñanzas más vitales de la Palabra de Dios, comete suicidio espiritual. Como vimos en los libros de los testigos de Jehová, los que establecieron su doctrina se equivocaron muchas veces al interpretar la Biblia. Usted debe decidir si confiará en el sistema establecido por esos hombres que no pueden salvar, y que no interpretan la Biblia con exactitud, o si creerá en el verdadero Cristo de la Biblia para que le salve:

"El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:25).

Si usted recibe al Salvador y la salvación que sólo El puede dar, El perdonará sus pecados y lo recibirá como hijo en la familia de Dios, dándole la vida eterna. Además, usted recibirá el poder del Espíritu Santo, que le dará la capacidad de vivir de una manera que es agradable a Dios.

Si decide seguir las doctrinas de la Sociedad Watchtower respecto al tema crucial de cómo ser parte del pueblo de Dios, entonces estará rechazando la salvación que Jehová le ha provisto.

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

¡Es así de simple! Algunas personas dicen que se puede entrar en el reino sin nacer de nuevo, pero Dios declara que no se puede. ¿Quién reina? ¿Dios o esas personas? Entonces, ¿quién tiene el derecho de decidir quiénes pueden entrar?

¡Enfoque su fe en otra dirección! Deje de creer que sus obras pueden salvarle y confíe en el Salvador.

Cuando haya tomado la decisión, puede dar gracias a Dios por el regalo de la salvación con una oración como esta: "Padre, he pecado, y creo que Cristo vino para salvar a los pecadores. En este momento creo en Jesucristo como mi Salvador. Te doy gracias porque El cargó sobre sí todos mis pecados y me cubrió con Su justicia".

En este momento puede confesar a Dios los pecados que recuerde haber cometido. Confíe en que Cristo puede salvarle de cada uno de esos pecados y también de aquellos que no recuerda. Luego, dé gracias a Dios porque la sangre del Señor Jesucristo le ha limpiado de todos sus pecados.

Si aún no ha decidido creer en Cristo como su único Salvador, le ruego que lea nuevamente el primer capítulo. Luego ore y vuelva a leer este capítulo, vez tras vez, hasta que comprenda la verdad y nazca espiritualmente por fe en Cristo.

"Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2:11).

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